SOBRE EL SALON PRIMAVERA 2018

#DanielOtero#SalónPrimavera#MMAV.  – Tuvo lugar en Santa fe, en el museo Municipal de Artes Visuales, la XXII edición del Salón Primavera, organizado por la Asociación de Artistas plásticos Santafesinos y el #GobiernoDeLaCiudad.

Con un Staff de expositores como Mario Arana, Mariela Andrea Arboatti, Mario Gómez Armándola, Pamela Bengoechea, Daiana Butvilofsky, Leandro Calamante, Manuel Eduardo Canale, Mariel Cangiano, Laureana Cardozo, Florencia Celaye, Ana Cervoni, Francisco Chiarelli, Gustavo Chuard, César Constanzo, María Fernanda Delfor, Cora de Luca, Matías Nicolas Doce, Sergio Fasola, Adriana Freyre, Damián García, Carlos González, Sonia Herrera, Ivar Isea, María Lorena Ledesma, Luz López, Aimé Luna, Maximiliano Maignien, Alejandra Melano, Aldana Mestre, Micaela MIrá, Carina Nargielewicz, Daniel Marcelo Olcese, María Susana Olivera, Maria Lucy Parma, Nicolás Percara, José Portillo, Lidia Prause, Mariano Victor Raffo, María Victoria Recalde, Irene Renk, Ricardo Robles, Roberto Daniel Romero, Graciela Ines Schonfeld, Patricia Simioni, Luciano Sodiro, Diego Sterlacchini, Gustavo Wedertz, Sergio Zoso.

                                                                          Es de destacar que el primer premio Adquisición Municipalidad de Santa fe, fue para Diego Sterlacchini, por su obra “Paisaje” Acrílico y fibra sobre tela.

                                                                           A DIFERENCIA DE OTROS AÑOS

                                                                              Lo valorable de la edición de este año, es la convivencia y adaptación de los nuevos códigos visuales con los que ya son conocidos. Los soportes digitales, forman un nuevo sistema de códigos visuales, que modifica a su vez, la percepción que tiene el ser humano sobre el objeto. No solo eso, se agregan al espectador nuevas responsabilidades, que sobre la pintura o escultura no existían. Ahora, desde la integración del universo digital, existe un mediador o dispositivo, que es la pantalla. Por lo tanto, la obra existe desde una interacción con los monitores.  Y si a eso le sumamos la aleatoriedad o randomización del hecho en sí (neologismo tomado de “random”, que quiere decir “Aleatorio”, estamos ante todo un  nuevo proceso o sistema de significación. No es de menor importancia los Códigos QR que aparecen en algunas obras, ofreciendo una interesante alternativa de ramificación que obliga a sacar el teléfono inteligente y ver que otra perspectiva nos ofrece el autor desde un lugar virtual, que puede estar a miles de kilómetros de distancia o quizás, a pocas cuadras.

                                                                                DESDE LA INTEGRACIÓN SOCIAL

                                                                         Pero el salón “Primavera”, contiene toda una significación cargada de simbolismos, tradiciones e historia, para los santafesinos. Y esto es muy importante porque configura la identidad de una región, en este caso, la ciudad de Santa fe. Las disciplinas históricas que nos dejaran como legado Ludovico Paganini, Sedlacek, y otros, ven su prórroga y extensión en los formatos que eligen los nuevos artistas. Esto tiene un motivo: no hay una furia Iconoclasta embebida en un soporte ideológico, sino que es una organización racional del sentido común por un jurado equilibrado y consciente de lo que se hace y realiza. El jurado valida, es cierto. Pero por más libros que hayan escrito y CV que tengan,  – como diría un trasnochado en un seminario reciente- el jurado es el que tendrá en sus manos abrir caminos dentro de una lógica cartesiana a los nuevos artistas con un equilibrio sutil de apertura y percepción de la materia que tienen por delante.  En eso se valida, convalida y revalida este jurado: por haber consensuado entre la tradición y la historia, elementos fundamentales en nuestra cultura, y la modernidad (que por otra parte, se intenta explicar desde expresiones tan mediocres como Rosana Galindo corriendo delante de un tanque de guerra, cuando en realidad eso es lo que hace un cartonero todos los días con un sistema destructivo a sus espaldas), o “Como explicar el arte a una liebre Muerta”, de Joseph Beuys, figurita elemental del repertorio como el mingitorio de Duchamp o el arte de MInujin, verdaderas estampitas “copy &paste”, incrustadas en un powerpoint, ante el cual tres estudiantes fletados y una empleada deseosa de entrar como “gamer” al videojuego del “arte contemporáneo”, adquirirán más tarde la básica bibliografía de Arthur Dantó o profundizarán en Wikipedia sobre el tiburón de Damien Hirst. Se configura así una nueva constelación de  nuevas almitas contemplativas que conforman un Walhalla costero de progresión sumisa al redentor altar de los que intentan explicar lo inexplicable. O lo que es peor, lo que  ya ha sido explicado unas miles de veces.  – Ahora en un poster final, viene la epifanía gloriosa de quienes han sido elegidos como mortales, para depositar en sus estuches temporales corpóreos los rayos celestiales del saber divino de los sacerdotes y sacerdotisas del arte contemporáneo reunidos todos juntos en un panegírico que apunta a legitimar lo trivial.

 Todo, en una gran fritanga o melánge, pletórica de barroquismos y neologismos, donde “Activación” y “Conversatorio” son el “Excalibur” poderoso que nos abrirá las puertas para entender el porqué, por ejemplo, un pescado muerto dentro de una Alpargata merece un premio.

                                                                           Pero en fin, Santa fe es generosa y a esta altura es sabido que, después del Ciclo de Stella Arber, las derivas, ausencias,  experimentaciones, tecladitos electrónicos conectados a un monitor emulando a Luciano Berio , fusiones, cortos  que se asemejan a los ciclos de las vecinales para prevenir dolencias, convocatorias por WSP, seminarios de ocho horas con C.K. en el cual, se otorgaron certificados por adelantado a personas que concurrieron solo dos horas, etc.

                                                                           En ese maremágnum de cosas y estado de situación, emerge el Salón Primavera. Como una balsa donde aferrarse en medio del caos y la desorganización. 

                                                                           Para aprender y para valorar, para saber donde estamos parados, la XXII edición del Salón primavera es una de las mejores de la historia.

Para Todes nosotres.