Ricardo Scholtus – El hombre que soñó con una ciudad Moderna e inclusiva.

Nos ha dejado Ricardo Scholtus.

Hay un vacío muy grande y profundo en las aulas de la UTN Santa fe.

Ha partido un hombre que le dio su vida y entrañas, su ser y existencia, a una de las facultades más grandes del país.

Sin embargo, no podemos dejar de considerar lo siguiente: Ricardo Scholtus fue él mismo una escuela de formación de valores y de transmitir enseñanzas.

Predicar con la palabra es una cosa.

Predicar con los hechos, es otra.

Predicar con el entorno, es otra.

Y Ricardo Scholtus lo hizo desde todos los sentidos y durante toda la vida.

Hubo una época en la cual Santa fe se discutía con las personalidades notables. Hombres de gran saber y conocimiento. Fue la época de los intendentes Rossati y Marcelo Alvarez. Si bien uno era abogado y el otro Ingeniero, ambos eran profundos conocedores de las personas que detentaban saberes. Existía una Comisión de Patrimonio, que hoy no existe o es una escribanía.

Tanto Rossati como Alvarez contaron en su entorno para decisiones difíciles, con la presencia de Ricardo Scholtus y el Arquitecto Carlos Chiarella,(fallecido hace unos 15 años) padre de mi alumno Paulo Chiarella.

En largas reuniones hasta la medianoche a veces, en la Sala principal de la Intendencia, se escuchaban las sonoras sentencias de Scholtus a los presentes. Se tomaba su tiempo antes, en los cuales se hacía un profundo y tensionado silencio. Muchos conteníamos la respiración.

Luego, emitía su opinión.

Certera.

Precisa.

Austera.

Racional.

Lógica.

Impecable.

Axiomática.

Copernicana.

 

Sonaban las 23.45 hr del reloj de la Intendencia. Se definía el futuro del Parque Federal. La Estación Belgrano y la traza del FC. Gral Belgrano en Santa fe. Había que ponerse de acuerdo porque el Intendente tenía que llevar una propuesta a Buenos Aires en 48 horas.

Y ahí, estaba Scholtus.

Con su palabra aleccionadora y el ejemplo perspicaz. Lo recuerdo nítido, erosionado a veces y con brotes de pasión por lo que defendía. Era A +  B.

“Si Ud. hace esto, sucederá aquello”.

Rossati y Alvarez lo miraban y quedaban en silencio.

¿Qué hacer entonces?

“Otra cosa que no sea lo dicho anteriormente, respondía Scholtus.

No hubo decisión de trascendencia en la ciudad hasta fines del 2007 que no contara con su opinión y de su aval. Todas las obras públicas y de infraestructura que ligamos hasta entonces, tuvieron su voz y voto.

O no.

 

ETAPA II

 

“Buen día Ingeniero, ¿Cómo le va? –

Bien, ¿y ustedes los ferroviarios? Solía responder.

Queremos hacer correr el tren de nuevo.- Lo cree posible?

“Después del desguace ferroviario del país, medio difícil. Se han destruido miles de Km. De vías férreas” – Respondía. “Japón tiene el MAGLEV, Francia el TGV, y aquí vamos para atrás, Sentenciaba.

“De todas maneras, la gente de la Cátedra “X”, le podrá dar una mano con ese tema…hay gente estudiando esas cuestiones…”

 

Así era Scholtus.

Jamás le pagaron un mango por los conocimientos que brindó a la municipalidad o al gobierno provincial.

Nunca retaceó su apoyo o consejo a quien lo buscara.

Tampoco cerró su puerta a ninguna institución. En mis diez años desde la fundación del Museo Ferroviario Regional desde 1994  hasta el 2004, estuvo siempre como fuente de consultas para los amantes de los transportes.

 

Scholtus era un profundo conocedor de la sicología humana y de las necesidades del ser humano. Vinculaba transporte con trabajo, trabajo con el ser social, dignidad con oportunidades.

 

Scholtus creía en una provincia mejor.

Scholtus, creía en un país mejor.

Scholtus, creía en un mundo mejor.

 

Y lo que vino, en definitiva, fue peor.

Pero Scholtus se fue al final, con la tranquilidad de los grandes, sabiendo que dio y entregó todo por una causa y un ideal:

El conocimiento.

Lo cual no es poco. De espíritus grandiosos y mentes luminosas.

En un mundo de límites difusos y versiones light de las cosas, en un contexto versión beta de lo que debería ser,  o en una promo provincial  de fragmentos de Tecnópolis y miseria en las villas, queda el ejemplo de un hombre que ejercitó el intelecto y el raciocinio hasta el cansancio. Era la contraposición al hedonismo y el confort. La antítesis a lo light y pasatista. Un constructor sólido de realidades y cálculos precisos. Como se dice, no le erraba en una. En una ciudad de cumbieros premiados y vedettes en oferta electoral, tiempistas full time en las listas electorales, queda la raíz de un hombre que no precisó de cargos ni de backlights.

 

Vio el futuro y dio  herramientas para ello.

Ayudó a comprender el presente.

Seguramente estará cruzando uno de los gigantescos túneles que ayudó a construir o enseñar, para seguir con su oficio en otras latitudes.

 

Los espíritus grandes no se van.

Permanecen para siempre.

De una manera u otra.

 

Como Atilio Rosso, el Padre Catena u otros.

En la inmanencia de la melopea reflectante

de un led sobre la laguna,

resonará un suspiro silencioso

desde un camalote fugaz

que se dirige hacia donde desembocan los ríos,

        estuario definitivo con dijes de mojarras

                                                                           aquilatados en la luna setubalera

                                                                            con preñeces de un mes de Julio que clavó un “visto” y se fue.

In Memoriam.

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