MARTA RODIL|COMO ERAN SUS TALLERES LITERARIOS EN SANTA FE|AÑOS 2004- 2006

#MartaRodil#DanielOtero#LuzDeCiudad -Marta Rodil fue además de una prolífica escritora, una gran pedagoga y docente. Esta es una parte de ella muy poco conocida pero que es necesario difundir.

Es muy difícil describir, relatar, llevar al campo del relato con fidelidad, la acción misma de las grandes personas. Los seres humanos dejan una estela en su paso por la vida, que para describirla a veces presenta cierta dificultad, por la admiración que profesamos lo cual  no nos exime de cierta subjetividad, por la pasión misma que llevamos dentro.

Durante los años 2004 – 2006 Marta Rodil llevó a cabo una serie de talleres de lectura, en las viejas instalaciones de la secretaría de cultura municipal, contigua al museo Sor Josefa Díaz y Clucellas.

 

Marta, traía fotocopias y libros. Por esa época no había Android, solo SMS. El e-mail recién hacía pocos años había debutado. Era todo teléfono y SMS. Por entonces Gabriela Garrote era la Secretaria de Cultura  y cedía generosamente las instalaciones para el uso del taller literario. Marta era ambulante: se la veía con sus talleres por diversos lugares de la ciudad.

En la planta alta, donde antes funcionaba el liceo municipal, había un proscenio, donde ensayaba en los años 1980 la orquesta juvenil municipal. Ella se instalaba en ese proscenio a veces, mientras que otras veces se sentaba en una silla color naranja haciéndonos formar círculo.

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Así, trabajábamos la prosa en sus distintas versiones. El texto escrito podía ser Hugo Mandón, Baudelaire, Neruda…y tantos otros. Marta nos hacía leer los textos en voz alta, luego escribir nuestra propia versión, la cual era releída por otros, y nosotros mismos, en un carrousel sonoro que se elevaba como una antífona urbana en las espaciosas salas de calle San Martín. A los concurrentes les tocaba compartir con las caprichosas muestras que organizaba Angélica Neville, gran aportante de la cultura local en su tierna y rosada juventud.

Esta actividad se realizaba o los miércoles, o los viernes, al caer la tarde. Algunos eran puntuales,  mientras que otros llegaban al salir de sus trabajos. O sea, entre las 19 y las 21 horas aproximadamente, numerosas almas se reunían en el espacio mencionado.

No sé si alguno llegó a ser escritor. Lo que sí se, era que Marta con su personalidad, su amor y profesionalismo, nos transmitía convicciones y amor por la escritura y la lectura. Hasta el día de hoy, cuando nos cruzamos por algún lugar -a 15 años de esa gesta- recordamos con magia y ternura a Marta Rodil, la cual nos abrió horizontes y nos dio estímulos, que luego otros se encargarían prolijamente de despojarnos.