LA HISTORIA DEL AFICHE EN LA EVOLUCION DEL CINE.

ESCRIBE DANIEL OTERO| Este finde largo te quiero contar algo que vengo investigando hace mucho. Se trata de Louis Nicolas Lumière y Louis Jean Lumière. Ellos nacieron en Besançon (Francia). Su papá, Antoine Lumière, tenía un tallercito de fotografía por lo que ambos hermanos se ganaban unos pesos con el padre buscando un lugar  en la industria fotográfica de la época. Pero como resultante de esa laboR crearon y patentaron un aparato que servía como cámara pero también como proyector: el cinematógrafo.

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AQUELLAS PELICULAS

 

Esos primeros filmes generados con dicho invento fueron presentadas allá por 1895. Su principal  objetivo era documentar la vida cotidiana, destacándose entre ellas «Llegada de un tren a la estación de la Ciotat».«La salida de los obreros de la fábrica Lumière»

Te cuento que debido al impacto social que significó la llegada  de este nuevo arte1, aquella incipiente carteleria centró  su mensaje más que en el contenido de las proyecciones, en el anuncio de la función. O sea, se dedicaron  en la promoción del evento como si fuese un nuevo acontecimiento social.

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LOS PRIMEROS AFICHES

 

Tiempos antes de que se inventara la palabra  «merchandising» y esta se instalara en la sociedad, los primeros afiches de cine (en sus diversos formatos), fueron considerados como elementos de colección.

Esta cartelería de facto,  luego de ser utilizados por los teatros o salas que exhibían los films, debían ser devueltos al distribuidor una vez finalizadas las funciones. Un detalle muy importante este, ya que hoy en día y desde hace mucho tiempo se imprimen por miles y luego se descartan.

 

LA NATIONAL SCREEN SERVICE

 

Es el  caso de la National Screen Service (EEUU), la compañía que imprimió y distribuyó la mayoría de los afiches en aquel país entre los años 1940 y 1984, como las  «Lobby cards» que se transformaron en fetiches de coleccionistas. Estas eran tarjetas (una especie de afiche en miniatura) cuya valoración dependía principalmente de su antigüedad y popularidad.

En realidad, por lo general eran producidas en series (entre 6 y 12 piezas), cada una de las cuales representaba diferentes escenas del film. En América se produjeron hasta 1985, razón por la que luego empezaron a importarse desde Europa.

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LA LLEGADA DE GEORGE LUCAS
Sin embargo es   George Lucas, como un «visionario» el cualk tomaría como motor de consumo y fidelizador de fanáticos al afiche. Luego del impresionante éxito obtenido por «La guerra de las galaxias», primer film de la saga, resignó dinero exigiendo quedarse con los derechos del «merchandising» de su famosa trilogía, aun por venir.

 

AL PASO DEL TIEMPO

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Afiches de Saul Bass

El tiempo fue pasando y  los afiches al igual que otros objetos de colección fueron alcanzando cifras exorbitantes en el mercado de subastas.

Hasta el día de la fecha, la cifra más alta pagada corresponde a un cartel del film «Metrópolis» adquirido en el año 2005 por un coleccionista privado, por la suma de U$S 690.000. Del mismo se conocen sólo 4 copias, 2 de las cuales están en museos. Le siguen los siguientes afiches: «La Momia (1932)» U$S 452.000, «La novia de Frankenstein (1935)» y «El gato negro (1934)» ambos vendidos en U$S 334.600.

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LOS PIONEROS

 

Cuando se piensa en la relación entre el diseño gráfico y el cine, seguramente el de Saul Bass sea el primer nombre que nos viene a la mente.

Este prolífico diseñador estadounidense, se ganó un lugar en la historia por sus diseños de títulos de crédito y afiches (varios de ellos para films de Alfred Hitchcock y Martin Scorsese entre otros) para más de una treintena de films.

Al observar sus trabajos, se puede percibir en forma instantánea un estilo, una marca de autor, lo que sumado a la calidad de sus diseños eleva estas piezas a la categoría de clásicos.
MAS A FONDO

 

Como nunca en la década del 80, gran parte el cine hollywoodense ratificó su condición de «tanque homogeneizador» de culturas cinematográficas.

 

Además de un exacerbado culto al músculo y la fuerza física (a principios de los 80, Jane Fonda edita una serie de videos de gimnasia y aeróbics que se traducirían en objetos de consumo a nivel mundial),  aquellas eran épocas en las que el cine reafirmaba las prédicas de poder de Ronald Reagan, las que evidenciaban la necesidad de levantar el decaído ánimo se su país, como consecuencia de la derrota norteamericana en Vietnam.

 

De la mano de Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone como estandartes principales de aquella movida, se exaltaba la lucha contra el «enemigo» (el cual podía tomar diversas formas, alienígena inclusive) con el fin de recuperar territorios, rescatar soldados y obviamente imponer ideologías.

Seguramente «Rocky IV» constituya el ejemplo más claro de la forma en que la Guerra Fría fue llevada al cine, sobre todo teniendo en cuenta el (victorioso) discurso final de Rocky/Stallone en la mismísima Rusia.

 

En la facultad algunos docentes solían metaforizar la eficacia de un afiche, sosteniendo que el mismo debía ser «una trompada en el ojo» del espectador. Esta etapa gráfica del cine casi no necesitó de metáforas.

 

 

EN PACKS

 

Hoy día casi todo producto de consumo se nos ofrece personalizado y en «edición limitada»: autos, zapatillas, desodorantes, y la lista podría ser infinita. El cine no escapa a este fenómeno marketinero y el teaser poster se erige como su nuevo caballo de batalla.

 

El teaser poster es una especie de «pre-afiche final» que sugiere más de lo que muestra, ya que no revela mucha información acerca de la trama o los personajes. Los mismos van apareciendo espaciadamente en el tiempo, hasta la comunicación del poster oficial del film. Un ejemplo de esto lo constituye en Santa fe la Sala de ATE en calle Rivadavia, en donde alternan los espectáculos teatrales con el cine y los recitales.

Otra variación de los mismos la constituyen los «afiches personalizados», cada uno de los cuales está dedicado a un personaje del film.

 

COMO SIGUE ESTO

 

Seguramente las nuevas tecnologías sumadas a las estrategias de marketing de los grandes estudios en un tiempo le van a cambiar el aspecto a los afiches de cine: los veremos en formato 3D, como hologramas, interactivos, y todo lo que pueda imaginarse.

Pero lo más importante es que el afiche, mas allá de modas o tendencias, seguirá reflejando los cambios culturales y tecnológicos que nos relate el séptimo arte.

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