FUTURO: HACIA UN MINISTERIO NACIONAL DE LAS ARTES VISUALES

(escribe daniel otero) -Lo icónico/visual mueve al mundo. Todo es una imagen visual que nos envuelve y nos refleja. Desde la pintura a los espejos la imagen gobierna la realidad que nos ordena. Hay que crear nuevas instituciones que contengan la realidad.

museo_arte_contemporaneo_mar_del_plata_4

 

Desde las primigenias imágenes de las cuevas de Lascoux en Francia que datan de los inicios del arte rupestre en la humanidad, hasta las modernas selfies tomadas con los celulares, todo es  imagen. Vivimos rodeados de imágenes, produciendo imágenes, manipulando imágenes.  Y es bueno ponerse a pensar en los contenedores de esas imágenes y también en los organismos que las manipulan, resguardan, almacenan y en el trato interactivo que se da diariamente entre los gestores de esa realidad cotidiana, la mayor parte en formato de arte- y quienes tienen la responsabilidad de manejar las instituciones específicas, sus presupuestos, coordinar sus problemáticas, definir políticas institucionales, crear nuevos espacios para el arte, redefinir estrategias.

 

Es tan grande la producción visual acumulada en la Argentina, lo que se produce, el número de actores y  participantes, la cantidad de museos, espacios de arte independientes y galerías de arte, público que visita las muestras que todo esto en su conjunto, genera un universo propio que excede los marcos referenciales de cualquier institución conocida con los formatos convencionales: dirección, sub/secretaría, instituto, área, etc.

bienal_venecia

Con el tiempo, y la llegada de los nuevos soportes, la producción visual se fue diversificando, separando lo analógico de lo digital. Así, se duplicaron las posibilidades de producción. Por otra parte, los estudiantes de dichas carreras, los egresados, quienes ya lo han hecho, los artistas independientes o asociados, van agregando día a día contenido a una realidad difícil de indexar, de poder evaluar, comprender, mensurar debidamente.

 

Cabe acotar que los actuales formatos que rigen las estructuras nacionales de cultura cuentan con décadas de antigüedad, mientras que los más recientes (caso Ministerio de cultura de la nación), dan cabida al hecho cultural en sí (desde la producción de un video hasta un concurso de danza, pasando por la pintura).

 

Pero atendiendo a este concepto que se mencionaba anteriormente (el desmesurado crecimiento de la imagen, lo heterogéneo que hoy implica las palabras “visual”, “visuales”) es que se impone un reordenamiento de la situación y una lectura más profunda hacia el hecho de lo “visual”, dado que la producción es multitudinaria y está incorporada en distintas tendencias en lo más mínimo de  nuestro entorno hasta lo macro que podemos hallar en las exposiciones.

 

De la misma manera como se construyen gigantescos auditorios para albergar la música contemporánea, deberían proyectarse estructuras que puedan interactuar y  articular con las artes visuales, que son la identidad visual de un país. Son cientos de miles quienes trabajan en este rubro, y millones quienes interactúan como público, proveedores, manufactureros, intermediarios, adquirentes, guardas, coleccionistas, etc.

SE HA LLEGADO A UN PUNTO LIMITE

 

Por primera vez en la historia, estamos tocando un límite que nunca lo habíamos soñado. La creación de centros culturales, la vertiginosa producción de los artistas, los incentivos desde el estado para con la misma, las redes sociales y su interacción, la inserción de la Argentina en un contexto mundial, las nuevas tecnologías y las formas de percepción visual, nuevas carreras profesionales, han modificado las normas convenidas hace tiempo. Es necesario separar a las artes visuales en este punto de la historia, de las demás artes. De la misma manera como el estado procedió para con el fútbol, asignándole una entidad especial y autárquica, debería procederse en el futuro para con las artes visuales de la Argentina.

lascoux

UNA REDEFINICION DE LOS ESPACIOS

 

Las artes visuales –por su magnitud y peso propio- no pueden seguir más dependiendo de partidas y decisiones políticas que están relacionadas con las otras artes. Esto debido al hecho de que el volumen de la producción, lo producido  y lo planeado, genera un movimiento intenso que requiere de otros procesos y convocar a todos los actores sociales de un país tan extenso como la Argentina. Con el Fondo Nacional de las artes  no alcanza. Con la Academia Nacional de las artes tampoco. No llegan al interior del país.

 

Ya existe –por otra parte-  un antecedente con el INCAA (Instituto nacional de cine y artes audiovisuales), o sea que, el cine hace rato que comenzó a andar su propio sendero, con un instituto propio. No solo eso, en el 2010 acaba de sumar su propia señal de TV (INCAA TV), generada en el 2010. El canal transmite películas durante las 24 horas, en una proporción del 70 por ciento de películas argentinas, 20 de iberoamericanas y 10 por ciento en otras lenguas.

mapping2

LO VISUAL SE IMPONE HOY

 

Argentina tiene una superproducción en el rubro artes visuales. Con algunas variantes, en cualquier provincia hoy florecen tales actividades. Crecen los talleres, crecen los matriculados, se mantienen los ingresantes, las galerías, es un mercado que está en constante expansión. Los museos deben adecuar sus contenedores para albergar la inmensa cantidad de obra que es comprada o dejada en tránsito. Miles de obras salen hacia el exterior o recorren circuitos latinoamericanos como así también por el mundo. Se impone la necesidad de crear un organismo estatal que sistematice, ayude, promueva, organice, difunda, actúe, dé tránsito, participe y cree nuevas posibilidades a este universo que se expande.

 

LO IGUALITARIO MEJORA

 

Un ministerio de cultura, garantizaría sub-delegaciones en todas las provincias. Como sucede con la Ansses. – Y esto, en una geografía tan disímil como la que tiene Argentina, es sumar a favor. Tan solo tenemos el caso del fondo nacional de las artes en las provincias, los representantes son desconocidos y no se conoce su rol/función ni tampoco los criterios con los cuales ejercen sus decisiones. Estaríamos ante una mejora de las oportunidades y un tratamiento igualitario de todas las cuestiones.  Esto es hacer un país federal: con llegada a todos los rincones y a todos los actores. La realidad del artista que vive en Reconquista o Avellaneda (Santa fe), es distinta a la del que vive en Rosario o Venado Tuerto, a la hora de enviar obras a los salones de Buenos Aires, Córdoba o Mar del Plata.

nicola_costantino_2

UN NUEVO SISTEMA DE RELACIONES

 

La creación del nuevo Ministerio, implicaría una resignificación de las cosas y una mayor coherencia en el trato Estado – artista. La ley de jubilación del artista plástico por ejemplo, podría estar articulada entre los lineamientos de este ministerio y  los actores involucrados. Con una estructura ministerial, los recursos con los cuales se contaría serían exclusivamente dedicados a la producción visual del país, atendiendo a las necesidades geográficas y de cada región.

 

Se podría sistematizar toda la información existente y alrededor de las artes visuales, permitiendo la gestación de un observatorio de esta realidad para sacar conclusiones y análisis que permitan una mayor gestión institucional.

Prosiguiendo –y con el ejemplo del INCAA- la producción visual podría tener su propia señal de TV y su propia programación, con un espíritu netamente federal, difundiendo nuevos valores y propuestas.

 

 

REPENSANDO LA ARGENTINA DESDE LOS NUEVOS CODIGOS

 

Partamos desde la base que las instituciones que nos rigen hace décadas, han estado atravesadas por políticas de estado, quiebres institucionales, gobiernos de distinto tipo, alteraciones en las relaciones. Los diez años de la gestión que hoy acaba, han permitido un plafón de estabilidad y crecimiento para las artes visuales en el país. Los más de treinta años de democracia ininterrumpida en la argentina, han hecho proyectar, trascender, liberar, democratizar las artes visuales como nunca se ha visto antes.

Es necesario tomar los datos que provienen desde el campo tecnológico, comunicacional, estratégico, socio – cultural, artístico, para que confluyan en un sistema moderno encastrado en el siglo XXI que regle las relaciones forjadas en este período. Si el cine pudo hacerlo a través del INCAA ¿porqué no las artes visuales?. En realidad, el cine atravesó por menos procesos tecnológicos que las mismas. De lo analógico hasta lo digital y el 3 D. Pero las artes visuales, debieron interactuar con todas las tecnologías asequibles al ojo humano y  las modernas herramientas (desde el láser hasta el lápiz óptico), debiendo albergar nuevas expresiones que van desde la instalación hasta lo performático, creando una nueva dimensión “espacio –tiempo” en donde la materia y el movimiento confluyen en una sinergia.

 

Palacio-de-Correos

DE LA ANTIGÜEDAD GRECORROMANA AL CELULAR

 

Nuevos materiales, nuevos soportes, distintos formatos, revoluciones en las imprentas, maquinaria de tecnología de punta, el holograma, el proyector, la superposición de tecnologías, hizo que las artes visuales desde los años 50 aproximadamente, entraran en una convulsiva  y acelerada onda expansiva que no tiene retroceso. Por otra parte  y desde los años 80, la democracia instalada en el país permitió que miles de jóvenes se lanzaran a practicar la disciplina de las artes visuales libremente, mientras que al ritmo mundial Argentina iba dando cabida a las nuevas producciones. Podemos hablar de un ritmo exponencial desde hace más de treinta años en las artes visuales de la Argentina, algo que se ve potenciado por el uso de la imagen en lo cotidiano. En la antigüedad grecorromana fueron los espejos. Hoy es el celular que nos retrata. Cualquiera puede producir imágenes –no importa ya si es arte o no- pero la manipulación y creación de las mismas gracias a la tecnología ha permitido ampliar los campos de proyección visual.

 

Por lo tanto la palabra visual –hoy- se ha potenciado y viralizado. Desde los boliches que ofrecen “Visuales”, hasta los  gigantescos y  sofisticados “mapping” realizados en la fiesta de la vendimia en San Juan, en los cuales se proyectaron imágenes sobre los cerros a trescientos metros de distancia, nos circunda una enorme cantidad de significados y referencias del término “imagen”. Hemos pasado sin darnos cuenta, del mundo del espejo y la “Polaroid”, a un mundo en el cual el procesamiento de las imágenes visuales es absolutamente mayor y prioritario.

 

                                                 TOMAR CUENTA DE LOS PROCESOS

 

                                                               Observar los procesos. Monitorearlos. Registrarlos, ponerse a pensar en como sistematizarlos. En la nueva instancia institucional que se abre en el país, estas propuestas deben de ser tenidas en cuenta. Hay nuevas generaciones expectantes, nuevas instituciones  que se incorporan al patrimonio y al imaginario colectivo, y todo un entorno evolutivo de creadores, materia, inspiración, trabajo, obra, fuerza motriz de la creación humana, espera de nuevos contenedores de sus emociones, latencias, vida propia y problemáticas.

 

Existen evidentes indicios que en los últimos treinta años hubo una revolución. Y que en los últimos diez años hubo un crecimiento extraordinario en el país de las cuestiones atinentes a las artes visuales. Fundaciones, Bancos, organizaciones políticas, museos, galerías, se interconectaron con la mas diversas de las suertes.

Ahora ha llegado el momento de reglar ese proceso. De saber cuantos somos, que producimos, en que lugar estamos. Y que mediante la estructura adecuada, puedan asignarse los recursos y estrategias para valorar la materia gris y el talento que habita en las provincias. Un país federal no solo consiste en llevar chicos a conocer Tecnópolis o mirar “Paka Paka” pasivamente, sino en abrir el juego a los miles de artistas visuales que producen desde el interior en silencio, laboriosamente, prolijamente, dejando tras de sí su huella, su impronta, la imagen en las estampas impresas.

 

Un Ministerio de las artes visuales haría de Argentina un país único en su tipo. No hay referencias similares. Se estarían fundando los cimientos de un sistema organizacional abarcativo de la información visual contemporánea, algo que nunca se ha hecho.

        

Cientos de miles de datos de obra, patrimonios, curadurías, trayectorias, historias de cada región del país podrían converger en las redes tecnológicas.

Se podría llegar con los recursos necesarios a cualquier parte del país. Tendría las mismas posibilidades un artista de La Quiaca que uno de Tierra del fuego.

Las clínicas y curadurías de los más importantes representantes mundiales serían algo cotidiano.

 

Se interactuaría en redes con los más importantes centros de formación profesional del planeta. Se crearía una gran burbuja de intercambio e información tecnológica – profesional con aulas virtuales, presencia on line, becas y residencias con otros países.

Con un rango ministerial, se pueden acordar acciones con las embajadas y consulados de todo el planeta. Se pueden cerrar acuerdos con inversores privados, empresas, fundaciones, ONGs de escala planetaria.

 

Alguien puede –como siempre- argumentar el tema de los recursos y el funcionamiento.  La respuesta es simple: los índices y datos relativos que están circulando respecto al yacimiento de Vaca Muerta hablan de ganancias millonarias para el país en los próximos años. He aquí una de las respuestas. Pero estas cuestiones técnicas deben preocupar a otros no a nosotros. Son decisiones políticas.

 

Por otra parte, la creación de un ministerio de las artes visuales significará una importante herramienta de llegada a los jóvenes a través del arte, lo cual no es un dato menor. Se podrían organizar actividades por regiones geográficas e intervenciones, como lo hace actualmente la ANSSES con los llamados “abordajes territoriales”. Es decir, llegar con las herramientas de la nación hasta los sectores más alejados, para promocionar las artes visuales en todas las categorías.

Estamos hablando de una poderosa herramienta de integración social, vinculante con nuevos lazos con la población, la ciudadanía. Un arte preñado de significación social, imbuido de un matiz solidario, federal, equitativo, eficaz. Ya no tener que depender de una firma o una evaluación en Buenos Aires, sino de un formulario o planilla presentado en la delegación más próxima.

Estas son las cosas que hay que revertir en la Argentina de los próximos diez años. Igualdad de oportunidades, consecución de los recursos, asignación igualitaria y participativa de los mismos, resignificación de lo visto y actuado  hasta el presente. Tener una visión en prospectiva como la tuvieron otros antes que nosotros, apostando quizás, mas a lo que está por llegar que lo que se ve.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s