EL SALON DE MAYO DE 1943 EN EL MUSEO ROSA GALISTEO DE RODRIGUEZ

LA CAPITAL|MARTES 25 DE MAYO DE 1943-MUESTRA-ROSA-GALISTEO-RODRIGUEZ

En las flamantes salas del museo policial Rosa Galisteo de Rodriguez, se abrirán oficialmente esta tarde las puertas de la exposición del titular. Con motivo de la conmemoración  del 90 aniversario de la Constitución nacional, sancionada el mes de mayo de 1853-  y debido a la inauguración  del primer ensanche del citado museo provincial, la muestra del epígrafe ha de resultar cuantitativa  y cualitativamente más interesante  que las anteriores. En efecto, además de las piezas remitidas al certamen, figurarán en ella, en calidad de invitados de honor, Lía Correa  Morales con cinco exquisitas telas. Alberto Lagos con el clasicista bronce  “Cariatide”. González Leguizamon Dondal  con tres prestantes piezas igualmente en bronce, el celebrado Quinquela Martín  con tres de sus regias telas, Jorge Lalo Acebal con cinco esplendentes cuadros, y Francisco Vidal que exhibe también cinco telas asaz interesante  ya en orden al asunto como por su acendrada y prolija materialización así en lo lineal  que en lo plástico y cromático.

Y, cuales invitados especiales hay que añadir otros 12 artistas, cuyas producciones, al parecer de la comisión  provincial, constituyen la más cabal y elocuente expresión de la plástica nacional. Y ellos son: el casi neoclásico  Lucio Correa Morales – 12 obras- el festivo y transparente Alejandro Christophersen – 9 telas- el sobrio y dignísimo Maestro Pio Collivadino – 13 oleos- el prócer del subgénero marinista – Justo Lynch- 10 cuadros- el robusto y dinámico Carlos Pablo Ripamonte- 10 piezas- el nombrado Rogelio Irurtia – tres bronces-  el exuberante Bernardo Cesáreo de Quirós – 2 telas- el desigual y talentoso Miguel Carlos Victorica – 10 lienzos- que, junto a los cuatro bocetos de su celebrada obra “Los constituyentes del 53”, que ahora aparece en el palacio del Congreso nacional, expone 38 estudios para el referido lienzo, el patético y sensual Pedro Souza Briano – un bronce- el rosarino Alfredo Guido – 10 honestos trabajos que, maxime los de ya lejana cifra, testimonian un magnífico acierto artístico y , a la vez, un escueto verbo personal, y al rebosante y espiritual Emilio Centurión, 10 telas. Antes de ocuparnos de las obras que propiamente integran el XX salón anual de Santa fe, cabe consignar que, de estar a los interesantes trabajos ya realizados por el ensanche del viejo museo provincial, su definitivo edificio se trocará, funcional y arquitécticamente en el más adecuado  y bello palacio del arte, privando sin duda sobre todos los que ya existen a lo largo de todo el país, incluso también el del museo Municipal de Bellas Artes de Rosario, que hasta hoy , era de estimar, como el más conveniente y estético de todos. Y la razón principal de ello reside no solo en el incansable  empeño con que las autoridades de aquella institución provincial bregan para mejorar cada día más  el templo santafesino del arte sino en los amplios recursos que para tal aspiración edilicia otorgan la provincia, ya la Nación.

Al comenzar el año pasado nuestra nota crítica acerca del XIX Salón anual de Santa fe, consignábamos exactamente esto:

Nuestros lectores saben perfectamente , que, desde un lustro hasta hoy, al ocuparnos de los salones oficiales hemos sistemáticamente, llamado la atención de las comisiones de bellas artes en el sentido de que no se siguiera dando cabida en esas justas, a ninguna obra, fuese de quien fuese, cuando no resultase absolutamente inédita. Y la razón de esa medida radica en el hecho de que, al no echar mano de ella, se coopera oficialmente a fomentar aún más la tradicional indolencia de nuestra “muchachada”, plástica, ya de por sí bastante inactiva. Dado que tanto las aludidas comisiones como los respectivos  jurados han echado en saco roto esa nuestra apuntada recomendación, LA CAPITAL ha resuelto poner en la lista negra a toda pieza que, no siendo inédita figure en los certámenes provinciales.

La comisión  de Bellas artes de Santa fe, reconociendo la justeza de ese punto de vista de LA CAPITAL, ha resuelto con exigir obra inédita, logrando así estimular eficazmente  las actividades artísticas del país. El peligro de que, al adoptarse tal temperamento, mermarían tal vez, según las murmuraciones de ciertos disconformes, los habituales envíos a los salones no era más que un perjuicio y una ficción. En efecto, si a la arena oficial de Santa fe se remitieron en el año 1941 solo 300 piezas, y en el año sucesivo, 581, este año los envíos suman 630. Por haber sido aceptadas, de esas 650 obras, solo  311, es de inducir que la tarea selectiva ha sido llevada a cabo tal vez con algún rigor  (la justicia hace migas con la severidad que con la complacencia). Y a la misma conclusión nos conduce asimismo la circunstancia  de que la actual muestra no resulta  tan dispuesta a brindar hospitalidad  plena, como ocurría antaño, a tantos adefesios  e incongruencias  que por sus excesos más que a la censuras parecía destinados a la burla y la sorna. En pintura han actuado como jurados: Nicanor Molinas, Antonio Berni, Agustín Zapata Gollán, Ricardo Musso y Horacio Callet Bois, habiendo sido otorgadas las recompensas habituales en la siguiente forma, en pintura>: premio Martín Rodríguez Galisteo, a Horacio Butler por su cuadro “Los Bañistas”_premio  Honorable Cámara de Senadores, a Raquel Forner, por su óleo titulado “Soledad”, José Enrique Domenichini (_Desnudo), Enrique Estrada Bello (Retrato), César Fernández Navarro (Desnudo y composición), Juan Grela (Figura de niño), y “composición”. El Escorzómano Israel Hoffmann (Atleta Vicentini) y Dr. Jarovslavsky”, Horacio Juárez , “Alejandro”, Jorge Larco “Carlos Guastavino”, Edelmiro Lescano Ceballos “Desnudo”, Orlando Castagno “Irma” , Juana Lumerman (“Figura), Ricardo Marré (Changos Tucumanos), Raúl Osvaldo Palacios (Cabeza), José >Planas Casas “Paisano”, y “Busto de Avellaneda”, Hector Rocha “Sarmiento”, Ana Weiss de Rossi “Carmencita”), Marga Salard Pons “Descendimiento”, Antonio de San Luis “El Primogénito”, y Elba Villafañe (Chica Norteña. En los sectores del paisaje y naturaleza muertas descuellan José Malanca, Manuel Ferrer Dodero, Miguel Carlos Victorica, Gustavo Cochet, Eugenio Daneri, Luis Waysmann, José Alaminos, Ludovico Paganini, Laureano Brizuela, Manuel Eichelbaum, Leonidas Gambartes, Tito Benvenuto, Luis Borraro, Italo Botti, Jacinto Castillo, luis Correale, Fidel de Lucía, Pedro Domínguez Neira, Ludusilla Feodorovna de Fioravanti, Luis Moreno Gowland, Angel Isoleria, Francisco La Menza, Armesto López, Juana Lumerman, W. Melgarejo Muñoz, Santiago Mirtun Serva, Raúl Schurjin, Juan Sol, Juan Torta, y quizás algún otro que no tenemos presente. Como acontece con todas las demás artes – poesía, música, danza, etc., también la pintura tiene su sector subalterno, que bien merecería ser definido como popular. Y como quieren que exista ya una poesía “popular”, una música “popular”, es lógico que haya asimismo una pintura “popular”.  Popular, es la poesía de la mayor parte de las canciones comunes, popular es la música de esas mismas canciones, populares son las danzas que baila el pueblo y populares son la mayoría de las ilustraciones de cuentos y novelas y de casi todas las portadas de libros y artistas.

Hacemos esta observación en tono general para que entiendan los que tienen capacidad y el deber de entender. A las piezas mediocres y malas, a las que además de huérfanas  de toda espiritualidad , adolecen de méritos técnicos, no hay que darles entrada en los salones oficiales, ya que al hacerlo se les da categoría de arte, sembrando así en el medio el confusionismo y el error.