CUANDO LA MANO DE BERGOGLIO CENSURO EL ARTE DE LEON FERRARI.

(Investigación:  daniel otero). – Muchos conocen la obra de León Ferrari, nacido en Buenos Aires el 3  de septiembre de 1920, fallecido el 25 de julio de 2013. -Muchas gracias a las personas interesadas en leer este post a fines de Setiembre del 2017. El sistema me informa las procedencias de sus IP y direcciones físicas.

Pero hubo algo en su carrera que no todos conocen. – Finalizando el año 2004 en Buenos Aires, el entonces cardenal Jorge Bergoglio,calificó una de sus obras como “una blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad”, una “burla contra las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María”.

La obra se titulaba “La civilización occidental y cristiana”, una escultura de plástico, óleo y yeso, hecha por Ferrari en 1966 para una exposición donde los organizadores la excluyeron optando por la vía purgativa de la autocensura.

 

las dificiles controversias del arte
las dificiles controversias del arte

Bergoglio exhortó a que se hiciera “un acto de reparación y petición de perdón el próximo 7 de diciembre” y generó una guerra de opinión entre el fundamentalismo católico y el activismo laico. En medio de “51 insultos a Jesucristo, 24 a la Virgen María, 27 a los ángeles y santos, 3 directamente a Dios Padre y 7 al Papa”, como los inventarió un presbitero, el epicentro de la polémica era el ícono de un avión de guerra colgado que servía de soporte a un Cristo crucificado.

 

Lo cierto es que Bergoglio no solo alentó a sus fieles sino que en su figura hizo el peregrinaje hasta el banco para depositar en efectivo los 170.000 pesos (más de 30.000 dólares) dólares) que tuvo el costo de la caución mediante la cual  la Asociación Cristo Sacerdote,  judicializó la exposición para cerrarla. El entonces cardenal, – en sus declaraciones públicas-, retroalimentó toda una postura de política y religión , tomando como postura que la exposición estaba realizada en una institución pública para decir: “me apena que este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos”. Por la enorme presión mediática, se retiraron  cinco empresas patrocinadoras de la muestra. La defensora del Pueblo  tomó la vocería de todos sus “defendidos” para calificar la exposición de “ofensa al pueblo”. La exposición se cerró por orden de una jueza de apellido Liberatori el 17 de diciembre de 2004.

 

Ferrari “¿Le preocupa la censura de sus obras?”, le preguntaron al autor con motivo de una exposición anterior donde algunas de sus piezas habían generado muchas reacciones. – Dijo: “A diferencia de la práctica tradicional de los artistas que cuando les censuran una pieza retiran toda su obra, yo dejo el resto, porque me parece que la censura forma parte de la obra. En este caso, por ejemplo, era mejor el espectáculo de la gente afuera que lo que pasaba adentro… Hicieron una misa en la puerta […] y rezaban el rosario, con carteles y figuras religiosas. Hasta me tiraron una granada de gas lacrimógeno. Con la reacción del publico las obras se vuelven una verdadera intervención.”

 

Lo cierto es que el  veredicto de la jueza Liberatori fue apelado y un juez de una instancia superior ordenó reabrir la muestra. Ferrari le comentó a un amigo: “¿Leíste el fallo del juez Corti? Por un fallo así, valía la pena la clausura de la muestra”. Y era cierto, el fallo no solo era inapelable sino que resultó una pieza memorable de escritura. Clic aquí para leer el fallo.

la obra de Ferrari
la obra de Ferrari

 

“Mientras que la decisión de las autoridades administrativas de la Ciudad que ejecutan la política cultural porteña muestra el arraigo de las convicciones democráticas, la necesidad de proteger el arte crítico y la realidad concreta de la tolerancia (no como valor ideal sino como práctica de gobierno), la orden judicial de censurar la exposición nos retrotrae a un pasado que es nuestra obligación, tanto como ciudadanos como funcionarios del Estado, impedir que vuelva a ocurrir.”

 

“El arte es también crítica de las ideas arraigadas, de las creencias (mayoritarias o minoritarias) y, en otro nivel, de las situaciones políticas y sociales. De hecho, hay teorías estéticas para las cuales, ante las características dolorosas de la realidad existente, es parte ineludible del arte la dimensión crítica. Es por eso que, por ejemplo, Adorno cita el siguiente texto de Brecht, sin duda elocuente: “¡Qué tiempos son estos, donde / hablar de los árboles es casi delito / porque ello es callar muchos horrores” […] Desde el punto de vista del orden jurídico, la libertad de expresión artística debe considerar esta situación y proteger al arte crítico y si es crítico no puede obviarse que es molesto, irritante o provocador. Es en el respeto de la libertad de esa forma de arte cuando una sociedad democrática prueba qué valor le otorga a la libertad de expresión artística. Allí se verifica la genuina tolerancia, que lleva a soportar la existencia de una obra artística que molesta, que irrita, que perturba o que desagrada.”

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“Allí cuando una avión ataca con crueldad la vida humana, allí está Jesús sufriendo una crucifixión. Esta lectura, suscitada por la obra misma, muestra algo tal vez paradójico, pero que un poco de reposada reflexión puede llegar a considerar evidente: la escultura La civilización occidental y cristiana podría verse como expresión de los valores cristianos de paz, de piedad por el otro, de amor y de rechazo de la violencia y la crueldad. Se estaría ante una crítica cristiana a la sociedad actual, que en general se dice cristiana, pero que quizás, según esta visión, lo sea menos de lo que pretende. También debo decir que al ver la escultura (y luego de observar un grafismo basado en poemas de Borges) me vino a la mente uno de los últimos poemas del propio Borges, Cristo en la Cruz, donde se discurre sobre la crucifixión. El poema concluye de esta forma: “¿De qué puede servirme que aquel hombre / haya sufrido, si yo sufro ahora” […]. Quiero decir: la obra de Ferrari puede ser un testimonio sobre el sufrimiento humano (y sobre el sufrimiento de Dios devenido hombre). Y en esta línea interpretativa, o de pronto, diría yo, la escultura deviene enigmática.”

 

“Esto es por cierto sorprendente (porque sorprende cómo deviene enigmática una obra excesivamente sumergida en su pretendido mensaje), pero deja de serlo en la medida que se trata de una obra de arte y, como tal, o por ser tal, tiene un inevitable espesor de enigma. Como señala Adorno […] : “Todas las obras de arte, y el arte mismo, son enigmas; hecho que ha vuelto irritantes desde antiguo sus teorías. El carácter enigmático, bajo su aspecto lingüistico, consiste en que las obras dicen algo y a la vez lo ocultan”.

 

la defensora del pueblo
la defensora del pueblo

“Estas últimas reflexiones, que tienen su punto de partida en la escultura de Ferrari, revelan una cualidad del arte: su ambigüedad. Una obra es susceptible de diversas lecturas, de variadas interpretaciones. Ella no dice algo claramente determinado, sino que expresa una multiplicidad de sentidos. Por eso tampoco una obra de arte suscita sentimientos unívocos, es una multitud de sensaciones, impresiones y sentimientos los que genera en el espectador, emociones que, a la vez, no pueden desligarse de aspectos cognitivos, de ideas o pensamientos, también diversos.”

 

El artista censurado
El artista censurado

“Por supuesto, la ambigüedad de la obra de Ferrari también es posible como consecuencia de la riqueza del propio cristianismo, cuya historia y enseñanza no pueden reducirse a una visión monolítica, uniforme y única. Si bien en los textos del artista (algunos de ellos figuran en el catálogo de la muestra) el cristianismo es ciertamente monolítico, son sus obras las que dicen lo contrario, al aportar el matiz que su discurso no incorpora. Desde otro ángulo puede decirse que si las obras de Ferrari pretenden enjuiciar la historia de la Iglesia desde la perspectiva de los derechos humanos, esos derechos tienen origen, al menos en parte, en la tradición intelectual y cultural del propio cristianismo (así, por ejemplo, el énfasis en la idea de igualdad, cfr. Gál I 3,23).”

 

El Juez Corti que revoco la medida
El Juez Corti que revoco la medida

“Por las razones expuestas, corresponde revocar la decisión recurrida en cuanto dispuso la clausura de la muestra examinada. Sin costas, cfr. art. 14, CCBA. Esta conclusión vuelve abstracto expedirse con respecto al recurso de apelación deducido por la parte actora con relación a la contracautela y, por lo tanto, nada cabe resolver sobre dicho aspecto.”

 

Cabe decir que la exposición fue reabierta el 4 de enero de 2005 y luego de la cuarta amenaza de bomba, y por común acuerdo entre Ferrari y el Centro Cultural, la muestra fue cerrada al final de mes, cuatro semanas antes de lo previsto.

La censura de la obra de Ferrari fue uno de los capítulos más oscuros de la historia del arte argentino y no será olvidada. Muestra la fisura de los sistemas y la intolerancia existente en algunas capas sociales del país, que deben ser desterradas.

 

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