CANDIDO PORTINARI|COMO FUE LA INAUGURACION DE SU OBRA LA GUERRA Y LA PAZ EN LA ONU

#CandidoPortinari#GuerrayPaz#Onu#DanielOtero#LuzDeCiudad -“Guerra y paz” son dos pinturas murales destinadas a decorar el Hall de entrada del palacio de las naciones unidas en Nueva York,realizadas por el pintor Cándido Portinari. Esta obra, encargada al pintor por Itamaraty (Cancillería Brasileña), en 1952, para ser donada a la O.N.U., de Nueva York, previa a la aprobación votada  de los arquitectos de las naciones que intervenían en la construcción del edificio, llevó cuatro años para ser realizada. Nueve meses en los murales y el resto en los estudios. Su total es de 300 metros  cuadrados y cada panel tiene 14 metros de altura , aproximadamente 5 pisos por 10 de ancho.

LOS 150 DIBUJOS DE PORTINARI

 Portinari hizo 150 dibujos, 14 estudios al óleo, 2 maquetas originales aprobadas por la ONU,  y 2 maquetas iguales perfeccionadas para servir de modelo definitivo al artista. Le fueron abonados por el gobierno brasileño 2.800.000  cruzeiros y tuvo como asistentes a Enrico Bianco y Rosinha Leao. Pintada al óleo, gastó aproximadamente 2000 tubos de pintura fina, teniendo que hacer fabricar el blanco, ya que este le produjo una grave dolencia. Los colores usados fueron seis en total.

EL MURAL DE CANDIDO PORTINARI

LS DIVISIÓN DE PANELES

Para pintar esta enorme superficie  sobre madera contraplacada dividió cada panel en tres partes: para trasladarlos se desmontaban en 12 hojas cada uno, es decir “Guerra y Paz”, en 24 fragmentos que se atornillaban en las vigas traseras. Los bocetos en color fueron fotografiados por sectores, y esas fotografías cuadriculadas para la ampliación exacta en el traslado al mural.

COMO FUE LA INAUGURACION

El día 27 de febrero  de este año el presidente de la república Juscelino Kubitschek, y ministros de gobierno y autoridades del mundo cultural inauguraron la exposición de los murales en el escenario iluminado del teatro municipal, único lugar de la ciudad que tenía altura suficiente para ser contemplados en su totalidad. En la penumbra del inmenso salón desfilaba un público nunca visto por su cantidad y carácter. Una verdadera procesión que venía incesantemente a pesar de la lluvia, formada por tipos de pueblo y todas las clases, la cabeza hacia lo alto en su silencio conmovedor. La resonancia en el periodismo en el país, y en el extranjero fue grande. Al descorrerse el telón, que mostro la pintura en su faz completa, encontró al primer sorprendido, el autor, pues en el taller Portinari, no podía montar mas que dos bloques por vez. El Presidente Kubitschek entrego en ese momento  el gran premio Fines Arts que Estados Unidos  acababa de consagrar al “Mayor Pintor del mundo de 1955”.

Entre las paradojas de este conocimiento figuran dos hechos curiosos: mientras Portinari tiene prohibida la entrada a EE.UU por razones políticas, el presidente Einsehower figura en la comisión que le otorgó el mayor premio que concede EE.UU anualmente a las artes.

Después que el hermoso discurso de Benjamín , representante cultural del Departamento de Estado, dedicó a Portinari en el acto de entrega de la medalla a la Embajada Brasileña en Washington, destacando sus “geniales dotes de intérprete auténtico de la vida del pueblo y la tierra brasileños. El ministro de relaciones exteriores de Brasil, dijo: “Esa alegoría encierra, al lado de la grandeza de la obra monumental de Portinari, todo el destino de las Naciones Unidas, y el camino que les cabe seguir. A los ojos de los estadistas y diplomáticos que allí trazan el destino de los pueblos, esos paneles serán una perpetua advertencia. Condensan en su belleza y en su sugestión una súplica de todos los hombres, el repudio a la guerra y el amor por la paz”.

El presidente de Brasil, en un sencillo y cordial discurso que abundó en acertados conceptos sobre la obra expresó: Quien nos hubiera dicho que cuando eramos muchachos estudiantes en París, yo recorriendo los hospitales y usted, los museos, que un día yo sería el presidente de Brasil, elegido por la mayoría popular de la nación y tendría la honra de inaugurar esta magnífica obra para el edificio que construyeran las naciones unidas  en el momento que consagran a Ud., pintor de máxima jerarquía  mundial y que esta obra nos presente ante las naciones en la mejor forma que se puede conocer a un pueblo, a través del arte y del genio de uno de sus hijos que mejor representa a nuestra tierra brasileña”.

 

Desde que en 1947 Portinari realizó su bellísima “primera misa”, una serie de murales constituyeron  su etapa de los últimos años de unidad permanente. “Tiradentes”, de 18 metros, una de sus obras fundamentales. “Descubrimiento de Brasil”, “Bandeirantes”, “Llegada de Juan VI a Bahía, etc. Su actividad diaria ininterrumpida ha creado series de obras a cual más subyugantes de originalidad, de riqueza colorística en su forma tan actual tan definida. Treinta pinturas sobre el “don Quijote”, otras tantas sobre”Los retirantes”, a quienes nunca abandona, “la Selva”, prodigiosas ilustraciones  para el libro portugués de Ferreyra de Castro, y 12 murales sobre “Trabajos del Brasil_”, que constituyen su última obra. Todo esto lo realizó al mismo tiempo que esta enorme pintura “Guerra y Paz”. Actualmente realiza una exposición de su obra completa en Israel, de donde parte a París para exhibirla en la Maison de la Penseé.

 

GUERRA Y PAZ

GUERRA:  dominantes de azules, verdes y negros. Las multitudes se convierten en cuatro enormes zonas oscuras que comienzan desde abajo con figuras de hasta cinco metros  y van disminuyendo en altura.

Los grupos de figuras transformadas en masas oscuras invaden las zonas claras incrustándose en ellas. Sugieren un desgarramiento armonioso que se mueve en el espacio dividido  cuya estructura tiene el dinamismo de una geometría ya portinariana. Diagonales y verticales que cruzan y cierran espacios enormes, construyendo, separando, uniendo, jugando una gran construcción. Entonan marrones  y rojos con algunos violetas. Cuatro veces brillan las naranjas como relámpagos. Como piedras preciosas, las esmeraldas también relucen en la atmósfera sombría.

TEMA

En este cuadro no hay aviones ni tanques, ni una espada. Ni ciudades destruidas o incendiadas. Ni siquiera la bomba atómica. Solo hay madres llorando con sus niños muertos en los brazos, grupos de mujeres y algún hombre. Cabezas mirando hacia arriba, aterradas, espantadas, manos clamantes, mujeres arrodilladas, manos cubriendo el rostro, tapando los ojos, los brazos extendidos al cielo. Un niño está solo, parado y llorando. Cerca de él, están las cuatro tremendas figuras  de los tigres y la hiena que ríe. Vienen hacia el espectador con las fauces rojas, abiertas, gigantes, de realismo estilizado. Los azules aquí llegan a su máximo esplendor. Los caballeros de apocalipsis, fantasmas como de piedra y de metal, cruzan cabalgando las enormes distancias  en que Portinari presenta el dolor, el miedo , la angustia, la desdicha de los  seres indefensos, impotencia ante la destrucción.

PAZ

Dominante de ocres, amarillos y grises. Aquí cantan los mismos naranjas que en el poane de la guerra gritan.

Niños de todas las razas cantan, danzan y juegan, coros de mujeres  bonitas, rondas, bailes, juegos populares de niños campesinos. Arriba el trabajo del campo, la cosecha, cruzada por niños que vuelan en columpios. Es el himno al trabajo, el sol en el trigo cosechado. Una pareja de campesinos recién casados  vuelven a caballo. Otro coro de campesinos retorna a la faena. Dos cabritos juegan como seres humanos. Un arlequín y un hombre disfrazado de caballo representan el popular juego “Bumba meu boi”, con el mas detonante amarillo. Los juegos de los niños “Plantando Bananeira” en que un pibe está piernas arriba, “Arapuca”, para cazar pájaros vivos, el “Rango”, el “Sube y baja”., las actitudes, el escorzo, las perspectivas, enriquecen la composición con el certeros conocimientos del dibujo de la figura humana y el juego de la luz. Portinari dice que para la “guerra” y el “apocalipsisi”, se inspiró en la biblia y para “la paz”, la bucólica y agreste felicidad, en Esquilo. Pero la verdad es que sacando la ronda de bellas mujeres y el coro de los niños de todas las razas, todo el panel, es la paz de los campesinos, es la paz de los personajes del pueblo donde nació Portinari, en Brodowski, al norte del estado Paulista, a quien junto con su infancia no puede olvidar. Luego, cubrir esos espacios enormes con ese cromatismo alucinante.

 

Ese fondo abstracto, pero lleno de sentido estructural, para líneas que expresan sentimientos, ideas, significado humano. Solo Portinari ha logrado esa fusión de lo real y lo dramático con la forma moderna que en sus murales llegan a una combinación. Un enorme pie, una mano sufriente, plasmados con rigurosas anatomía en su expresiva deformación, de empaste violento, de factura rica, contrasta con siluetas de sombras que forman triángulos, semicírculos y horizontales. No hay nada caprichoso en el placentero juego  que podría perderse en la fantasía, por el placer de la forma en sí. Portinari sabe contener ese delirio y dirigirlo hacia un sentido claro. Las masas se hunden en la luz que las va mostrando y luciendo., todos los elementos plásticos que el abstraccionismo proclama como un fin, Portinari los transforma simplemente en un medio, como los hombres que tienen que hablar y mucho que decir, en él son luz, movimiento, ritmo.

 

Desde que se hicieron las primeras experiencias  con la desintegración del color y la forma, en la búsqueda de nuevos caminos, el “Guernica”, de Picasso fue la primera vez en que el dolor humano intentó expresarse con los elementos desarticulados del arte y el caos de la guerra. La genialidad de Picasso logró decir, con la descomposición armoniosa, el grito de la mujer, el estallido de la luz, el espanto del caballo, el puño crispado. Pero si el Guernica, fue hecho con grises, esta obra, en cambio, se caracteriza por la riqueza de su color. Si aquel, es semiabstracto, este puede llamarse realista, si el de Picasso es un panel pequeño, la monumentalidad  de este creó nuevos problemas que fueron resueltos  triunfalmente por el artista brasileño. Desde entonces no se conoce en el arte moderno una obra de la envergadura  de esta Guerra y Paz”,en que la reestructuración de las formas intentase abarcar el humanismo con tanto éxito como lo hiciera Cándido Portinari.